La plaga de Justiniano

Cuando abrimos los libros de historia, las víctimas de las pandemias antiguas se levantan de la tierra, dicen sus nombres, se convierten en memoria y nos dicen en qué nos estamos equivocando.

En el año 541 una pandemia se inició en China, y desde allí pasó al este de África, cuyos grandes puertos comerciales fueron arrasados hasta el punto que desaparecieron. Desde allí la epidemia llegó a Egipto y el Mediterráneo. Afectó a Asia, África y Europa porque aún no se habían descubierto los caminos del mar para llegar a América y a Oceanía.

Se fue extendiendo en oleadas hasta el año 750, es decir, más de doscientos años, matando entre el 13 y el 26% de la población, a unos 25 o 50 millones de personas.

Se trató de la primera epidemia de peste bubónica que luego afectó a Europa en la época medieval.

Especialistas en dendrocronología dicen que todo empezó con un corto cambio climático en los años 535 - 536 que provocó hambre, epidemias, migraciones e inestabilidad política. Procopio de Cesarea señala que durante estos años el Sol estaba como apagado, sin luz y que provocó gran terror en mucha gente.

En cualquier caso, el primer episodio de esa pandemia nos lo cuenta Evagrio Escolástico, que enfermó y cuya familia pereció, que dice “causó una devastación horrible en casi toda la extensión de la tierra durante cincuenta y dos años”. “en algo similar a lo que fue descrito por Tucídides, y en algo diferente. Primero cayó en Etiopía, y desde allí se extendió por turnos en casi todas las partes del Universo. Algunas ciudades estaban tan terriblemente afectadas que perdieron a todos sus habitantes.”

El propio emperador, Justiniano I, enfermó por la pandemia, que se extendió por los puertos, que eran los lugares de intercambio, llegando a Dinamarca por el norte. 

Según Agatías, el segundo brote duró desde 558 hasta 561. Nos deja una frase curiosa: “una repentina plaga cayó sobre ellos y mató a la mayoría. Algunos acusaban al aire de la zona de estar infectado y creían que era el causante de la enfermedad. Otros, culpaban al cambio de vida

La gente se daba cuenta de que los enfermos respondían mejor con cuidados que con ceremonias.

Se habían realizado grandes esfuerzos económicos para la construcción o mejora de iglesias, como la de Santa Sofía, pero la peste tuvo efectos catastróficos sobre la economía. Los sacerdotes desgastaron sus sotanas de tanto arrodillarse, pero no hubo dinero para más.

Al disminuir los ingresos por impuestos, paralizó las actividades comerciales y devastó ciudades y pueblos dedicados a la agricultura, que eran vitales para el desarrollo del Imperio. Hasta el propio gobierno tuvo que apretarse el cinturón, por lo que el protocolo de la corte, se hizo más austero.

La pérdida del PIB en el imperio Bizantino fue de entre el 10 al 15%. Justiniano estaba intentando conquistar la Península Ibérica del rey Leovigildo y había tomado toda la línea costera desde Murcia hasta el Atlántico, pero no pudo progresar sus conquistas por la pandemia.

El imperio romano de Oriente había comprado la paz a los bárbaros con dinero, pero la gran crisis económica que llegó, imposibilitó los pagos, así que los pueblos eslavos se asentaron en el Este de Europa por la debilidad de los bizantinos, de la que nunca se recuperaron, y gran parte de su territorio fue conquistado por los musulmanes.

El efecto acumulativo de la pandemia más crisis económicas tiene efectos devastadores.

Si guardamos un minuto de silencio por cada uno de los muertos, por cada persona que nos falta, nos pasaremos la vida en silencio, así que mejor hablar ahora para que esto no vuelva a pasar.

Como hemos visto tras otras pandemias, sólo los inteligentes tendrán una reacción que les salvará. Los demás contemplarán pasmados como su mundo se desvanece.

Todas las crisis son oportunidades de aprendizaje, pero sólo para los inteligentes. Los tontos no aprenderán nada. Los políticos, apegados a sus privilegios, no quieren que nada cambie, así que el resultado será un desastre.

Muchos prefieren pensar que el virus se ha desarrollado en un laboratorio porque así es responsabilidad de otros y no nuestra, pero lo mismo que pasa ahora ha ocurrido muchas veces a lo largo de la Historia, cuando no había tecnología para desarrollar virus.

Si has ido a un bosque enfermo a coger un animal enfermo y lo has llevado a una ciudad enferma y lo has puesto en contacto con personas enfermas, la zoonosis, que es el origen de las pandemias, tiene las puertas abiertas.

El camino de la degradación de la naturaleza, incluidas las personas, es un camino sin salida.

Maltratar a los mares, a los bosques, a los animales que viven en ellos, y a las personas, tiene estas consecuencias. Las dos grandes amenazas a las que se enfrenta la Humanidad son las pandemias y la Crisis Climática.

Un ecosistema equilibrado, en el que se relacionen de manera adecuada todas las especies, incluida la humana, es la única solución a las pandemias.

La vacuna es una naturaleza sana. Las pandemias van a seguir a medida que degrademos el Medio Ambiente. Por eso el Medio ambiente es la última batalla de la Humanidad.

Siempre necesitaremos una nueva vacuna hasta que no aceptemos que la solución es la Naturaleza. En lugar de esperar a que los científicos busquen las soluciones, debemos cambiar para no causar los problemas.

Desde el Neolítico, cuando los seres humanos domesticaron los animales, los vegetales y el paisaje, los ecosistemas se empezaron a degradar. Luego se intensificó con la minería de la edad del bronce y con su comercio de largas distancias.

Ningún país se puede permitir el coste de la pandemia en vidas y en dinero, sobre todo según la frecuencia con la que se repitan.

El ser humano ha sobrevivido a las anteriores pandemias y a los anteriores cambios climáticos, pero millones han perecido y civilizaciones enteras se han consumido. Sólo han perdurado quienes se han adelantado a esos cambios.

Podemos volver a la naturaleza por la fuerza, lo que nos llevaría a la prehistoria, o podernos respetar a la naturaleza. Esas son las únicas opciones. Me pasé hace años a la Movilidad Ecológica por esa razón.

La Ciencia tiene capacidad para encontrar una solución médica a la pandemia. La Sociedad tiene capacidad para recuperarse de las crisis económicas, pero la sociedad está dirigida por políticos que, salvo casos extraordinarios, solo están motivados por la codicia y el poder. Ese es el punto débil de todas las soluciones.

Tenemos los mejores científicos de la historia, pero tal vez tengamos a los peores políticos, tanto en el gobierno como en la oposición.

Por eso, mi único bando es la gente.