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Es un humilladero gótico-mudéjar de finales del s.XV, durante el reinado de los Reyes Católicos, aunque podría tener un origen anterior porque en su ubicación se situaba un puesto adelantado del Campamento Real de Fernando III cerca de la vecina localidad de la Rinconada, en la época de la conquista de Sevilla.

Sigue siendo un lugar tan estratégico que hay un importante nudo de carreteras y una estación de ferrocarril.

Se trata de un crucero protegido por una estructura. En la Sevilla medieval había varios, pero solo quedan en pie el Templete de la Cruz del Campo y el de San Onofre.

Los humilladeros eran sencillas construcciones religiosas que se levantaban, por lo general, en los cruces de caminos, señalaban los límites de las poblaciones o recordaban un evento. En este caso también marcaba el límite norte de la leprosería de San Lázaro.

Estaba dentro de la Venta del Santo, que anteriormente fue la ermita que se encontraba en la bifurcación de las Veredas de la Rinconada y Brenes y el sendero que las comunicaba con la Cañada Real del Bodegón de las Cañas.

Esa venta se había construido aprovechando el viejo templete, que apareció en 1914, al derribar la venta para hacer las vías del tren.

Se puede ver desde el apeadero de San Jerónimo, entre las vías del ferrocarril y la SE-30.

Se trata de un edificio a cuatro aguas con arcos góticos apuntados rematados con puntas de diamantes y un baquetón que los recorre enmarcándolo. En el interior hay cuatro semicolumnas adosadas con basa y capitel de mocárabes, labrados en los sillares que forman el muro, donde terminan las nervaduras de un arco de crucería.

Los capiteles que sostienen las nervaduras y el pinjante o clave de bóveda se realizan con muqarnas, solución decorativa que trajeron los almorávides a Al-Andalus y que es de tradición persa.

Se corona con una doble cruz papal, traída del chapitel de la pequeña torre mirador derruida del cercano monasterio de San Jerónimo de Buenavista.

El crucero fue saqueado y en su lugar se colocó la imagen del Sagrado Corazón de Jesús en hierro fundido. Al ser de color oscuro se le conoce como el "Santo Negro".

Se trata de un Cristo bendicente con la mano derecha en alto y la izquierda recogiéndose sus ropajes. Lleva sobre su pecho su clásico corazón, en este caso de color dorado. Esta imagen sustituyó, -tras el redescubrimiento en 1914 por Don Miguel Sánchez Dalp y Calonge del templete-, a la escultura de San Onofre, perdida en fechas desconocidas. Su colocación está relacionada con el gusto por dicha advocación del cardenal Illundáin. Durante la Guerra Civil sufrió importantes daños. Más tarde fue expoliada y reencontrada en la iglesia de San Jerónimo

Diego Ortiz de Zúñiga decía en 1671 que las viudas acudían aquí para pedir un nuevo marido.